Hellinger afirma que “la ayuda es un Arte”, con mayúsculas. Y como tal, necesita aprenderse y ejercitarse. Una clave impotante es tener buenos maestros o formadores.
Angélica Olvera pone el énfasis en estar atentos a nuestra actitud, en primer lugar vital y después también como personas o facilitadores. Querer ayudar demasiado es la trampa más frecuente de quien empieza a acompañar. En esta lección descubres las actitudes que Bert Hellinger consideraba esenciales en el facilitador: sin intención, sin juicio, al lado de los padres del cliente y con muy poca intervención. Una posición interior que marca la diferencia en cualquier sesión, individual o grupal.