Hacía cinco años que Bert Hellinger no pisaba España.
Cuando entró al Centro de Congresos y Exposiciones Lienzo Norte de Ávila el 27 de febrero de 2015, 960 personas de todas partes del mundo se pusieron en pie. El aplauso duró más de cinco minutos.
No era cortesía.
Era gratitud.
La gratitud de cientos de terapeutas, educadores, orientadores y personas que habían encontrado en su trabajo una comprensión de la vida que ninguna otra corriente les había dado.
“Somos nuestro padre y nuestra madre al mismo tiempo y en la misma medida.” — Bert Hellinger, Ávila 2015.
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Ávila, febrero de 2015
Hellinger tenía 89 años. Estaba junto a su esposa Sophie. Y había elegido para este encuentro un marco que no podía ser más simbólico: el V centenario del nacimiento de Santa Teresa de Jesús. Junto a las murallas medievales de Ávila, el hombre que había pasado dieciséis años como misionero entre los zulúes de Sudáfrica, que se había formado en el psicoanálisis en la tradición vienesa y que había desarrollado uno de los enfoques más influyentes del siglo XX, propuso mirar juntos “La fortaleza del alma en tiempos de crisis“.
El encuentro fue organizado por la Hellinger Sciencia a través del Ing. Alfonso Malpica y Dra. Angélica Olvera, directores de la Universidad Multicultural CUDEC, con la colaboración de los centros asociados en España. Y junto a Hellinger, en el escenario, estuvo Úrsula Stütz, su traductora oficial al español durante años — la voz que hizo posible que cientos de personas en la sala pudieran recibir sus palabras en el mismo instante en que las pronunciaba, con una calidez y una certeza que hacían que el mensaje llegara intacto, como si no hubiera ningún idioma de por medio.
Para Zēntrum, que llevamos desde 2008 formando profesionales en Constelaciones Familiares en España, fue un honor y una responsabilidad co-organizar lo que se convertiría en uno de los encuentros más significativos de la historia reciente del enfoque sistémico en nuestro país.

La sesión de la mañana: somos nuestro padre y nuestra madre
Hellinger comenzó la mañana del primer día con una afirmación que recorrió la sala como una corriente:
—“La mayoría de nosotros ha hecho una experiencia muy temprana de separación de mamá: al estar enfermos como niños o si algún tiempo fueron llevados a otro lugar. Luego ya no se atrevieron a acercarse a la mamá. Esta separación temprana tiene consecuencias de largo alcance, para toda la vida y tiene un efecto para relaciones posteriores.”
No era una conferencia académica. Era una invitación. Y la invitación era concreta: mirar a la madre. Acercarse. Dar pequeños pasos. Dejar que el movimiento interrumpido pudiera completarse.
Trabajó con una hija y su madre representada en el espacio. La hija fue avanzando lentamente. Mirando a los ojos de la madre. Hasta que pudo integrarse a ella en un abrazo largo, sostenido, real.
Mientras eso ocurría, el padre —representado detrás— comenzó a temblar. Hellinger lo nombró sin dramatismo: “El padre tiembla.”
Y entonces abrió el movimiento al grupo completo. A las casi 1000 personas presentes:
—”Nosotros aquí todos los presentes miramos primero a la madre y luego a nuestro padre. ¿Él tiene un lugar? ¿Es respetado? ¿Tiene permiso de permanecer en la vida? ¿Podemos encontrar a mamá sin nuestro padre?”
La pregunta no era retórica. Era una invitación a sentir la respuesta en el cuerpo.
—“Todos nosotros hemos llegado a nuestra vida gracias a nuestra madre y nuestro padre. ¿Pueden estar fuera de nosotros? Están en cada uno de nosotros. Somos nuestro padre y nuestra madre al mismo tiempo y en la misma medida.”
El movimiento interrumpido hacia la madre: su impacto en la vida y en la empresa
Hellinger llevaba décadas observando lo que llamaba el movimiento amoroso interrumpido temprano hacia la madre: ese impulso natural de apertura hacia la madre que, cuando se interrumpe en los primeros años de vida, deja una huella que se repite en todas las relaciones posteriores.
En Ávila lo ilustró con una observación que sorprendió a muchos:
—“He observado si un empresario configura la empresa de este lado, la empresa de él enfrente. Una empresa siempre la representa una mujer. Y muchas veces podemos observar que el empresario no se mueve. Pongo enfrente a la madre y se repite: ninguno se mueve. Entonces hago un movimiento como el que hicimos aquí. Si logra acercarse a mamá, vuelvo a ponerle mirando a la empresa. La solución para la empresa muchas veces es si el empresario puede acercarse a su propia madre.”
No es una metáfora. Es lo que Hellinger había visto una y otra vez en décadas de constelaciones: que la dificultad para recibir, para confiar, para entregarse a algo más grande que uno mismo —ya sea una empresa, una pareja o una vocación— tiene su raíz en esa separación temprana del primer amor.

La historia de la mujer con cáncer
En la sesión de la mañana, Hellinger compartió uno de los casos más impactantes de toda su trayectoria:
—“Tuve un curso con muchos participantes. Una mujer tenía cáncer. Le dije: ubícate e imagínate que tu madre está frente a ti a cierta distancia, y ahora inclínate hacia tu madre, una inclinación profunda. No lo logró hacer, se mantuvo erguida. Le dije: No puedo ni debo… no puedo hacer nada por ti. Y lo interrumpí.”
—“Su marido, un médico, me escribió un año más tarde: pudo inclinarse ante su madre y el resultado fue que el cáncer de su mujer se había retirado. A través de su madre ella pudo sanar.”
Y luego la frase que cerró ese momento:
—“Las Constelaciones Familiares tienen un efecto amplio en nuestra salud si nuestra madre tiene un sitio en nuestra alma.”
Los dos movimientos fundamentales: “yo por ti” y “tú en mi lugar“
Hellinger introdujo en la sesión de mañana una de las comprensiones más profundas —y más incómodas— de su trabajo: los dos movimientos fundamentales que operan en los sistemas familiares.
El primero viene de algunas madres que, cargadas de culpa —después de un aborto, después de pérdidas, después de algo que vivieron como imperdonable— sienten, sin saberlo, la atracción de seguir a los que ya no están. Y desde ahí, sin palabras, sin intención consciente, le dicen a un hijo: “tú en mi lugar.”
—”No se dice así en la forma en que lo estoy diciendo. Pero siéntalo usted.”
El segundo movimiento viene del hijo que percibe ese peso en su madre y responde, también sin palabras: “Yo por ti.” Y ese “yo por ti” lo hace sentirse grande. Lo convierte en héroe. Y lo lleva a exponer su vida.
—“Todos los que corren con los automóviles, todos los deportes peligrosos, todos dicen: ‘Yo por ti’ y al mismo tiempo se sienten grandes.”
—“Todas las tragedias, las grandes de Shakespeare, todas tratan de un héroe que muere siempre por su madre.”
La solución que Hellinger propuso fue directa. Pidió a todos los presentes que cerraran los ojos y dijeran interiormente a su madre:
—“Yo me quedo. Yo me quedo en la vida y honro tu destino. Y ahora transito solo/a mi camino.”
Y a quienes tuvieran hijos a los que, ocultamente, hubieran dicho “tú por mí“:
—“Te libero de mí.”
La sesión de la tarde: las Nuevas Constelaciones Familiares
La tarde del primer día fue diferente. Hellinger y Sophie trabajaron juntos para mostrar algo que él llamaba las Nuevas Constelaciones Familiares: un formato que ya no partía del problema individual del consultante.
—“Así como Sophie y yo lo ofrecemos no es personal. Vamos a trabajar con una persona pero incluyendo a todos.”
Un hombre salió del grupo y se sentó al lado de Hellinger. Hellinger no le preguntó nada. No lo miró. Se sintonizó con él en silencio.
—“No lo miré. Está junto a mí y yo me sintonizo con él y tomo un representante para él. No sabemos de qué se trata, no le preguntamos, tampoco él sabe nada.”
Fueron saliendo representantes sin instrucciones: un hombre, otro hombre, una mujer que se tendió boca arriba en el suelo. Sin que nadie dijera nada, emergió una imagen de violencia: puños cerrados, la postura de alguien que mira al suelo junto a alguien tendido.
Hellinger lo nombró: “Podemos ver que tiene los puños cerrados. Se trata de un asesinato.”
Los dos hombres se miraron. Se abrazaron. El primero se hizo más pequeño.
Hellinger preguntó al consultante: “¿Sabes quién es el segundo?”
El consultante respondió: “Creo que mi padre.”
—“Sí. ¿Cómo te sientes ahora?”
—“Fuerte. Siento la fuerza.”
El intercambio con el público al final lo dijo todo:
—”¿Fue esto una psicoterapia? No. ¿Fue Constelaciones Familiares? Sí.”
—“Sin que se hubiera dicho algo al respecto, todos pudimos ver y observar. Lo determinante surgió de la familia. Configurando a los representantes, el padre pudo recuperar su dignidad. Ni siquiera lo pregunté, ni siquiera le miré. Sólo saqué un representante para él, sin saber de qué se trataba. Todo venía del movimiento de otra fuerza.”
El ejercicio de cierre: mamá y papá, uno
Al final de la sesión de mañana, Hellinger guió a las casi 1000 personas presentes en un ejercicio de meditación que pocos olvidaron:
—“Cerrad los ojos. Nos remontamos a los primeros tiempos, cuando estuvimos cerca de mamá, a ese tiempo regresamos. Todos hemos podido hacer esta experiencia de unidad entrañable con mamá, y ahí nos mantenemos por un rato. Qué felicidad tan enorme. Nosotros y nuestra madre.”
—“Y si al mismo tiempo podemos mirar a nuestro padre, de ese tiempo temprano donde papá y mamá se estrechaban las manos en tiempos de felicidad. Así también nosotros estrechamos nuestra alma y también nosotros nos vivenciamos felices.”
Una sala de 960 personas en silencio. Un hombre de 89 años. Una comprensión que tardó toda una vida en llegar.
Y al final, una frase para todos los presentes:
“Tú estás junto a mí, pero no solo. Al mismo tiempo está tu padre y tu madre, a la derecha tu padre, a la izquierda tu madre. Y ellos me dicen algo acerca de ti. ¿Sabes qué me dicen?: Que eres maravilloso.” –Bert Hellinger, Ávila 2015.

Lo que Ávila 2015 significó para el enfoque sistémico en España
El encuentro de Ávila en febrero de 2015 fue uno de los momentos más significativos en la historia de las constelaciones familiares en España por varias razones.
Fue la primera vez que Hellinger regresaba a España después de cinco años. Fue uno de sus últimos grandes encuentros públicos en Europa. Fue el lugar donde mostró con claridad la diferencia entre las constelaciones clásicas y las Nuevas Constelaciones: un formato donde ni el consultante habla ni el facilitador pregunta, donde todo emerge del movimiento espontáneo de los representantes y de “otra fuerza” que Hellinger ya no intentaba nombrar ni explicar.
Y fue también el lugar donde dijo algo que resume toda su comprensión del ser humano: que nadie puede estar completo si su padre o su madre no tienen un lugar en su alma. Que los problemas con la pareja, con los hijos, con el trabajo, con la salud, muchas veces tienen su raíz en ese movimiento interrumpido hacia los que nos dieron la vida.
La síntesis de Zēntrum: nuestra herencia viva
Los encuentros de Ávila 2015 y 2016 no son un recuerdo que guardamos con nostalgia. Son los cimientos sobre los que trabajamos cada día.
Participar en la organización de aquellos encuentros nos dio algo que no se encuentra en ningún manual: ver de cerca cómo el trabajo de Hellinger seguía transformándose hasta el final. No un enfoque cerrado, terminado, listo para copiar. Un pensamiento vivo que aún se movía, que aún buscaba, que aún se dejaba sorprender por lo que emergía en la sala.
Estuvimos ahí cuando mostró las Nuevas Constelaciones. Cuando dejó de preguntar. Cuando confió del todo en ese “movimiento de otra fuerza” que ya no intentaba explicar.
Por eso, cuando hoy enseñamos Constelaciones Familiares, no partimos de la teoría. Partimos de la vivencia directa de haber visto trabajar a Hellinger en su etapa más profunda, la que pocos alcanzaron a presenciar en España.
Eso es lo que intentamos transmitir a cada profesional que se forma con nosotros: no una técnica que se aplica, sino una mirada que se encarna. La diferencia entre saber cómo se hace una constelación y comprender qué ocurre de verdad cuando algo se mueve.
Esa es nuestra herencia. Y es lo que ponemos a disposición de quien quiere aprender este enfoque desde su raíz. Si quieres seguir aprendiendo de este legado, te invitamos a nuestra Certificación en Constelaciones Familiares.
Lee la crónica del último encuentro de Bert Hellinger en España en 2016.
Preguntas frecuentes sobre el encuentro de Bert Hellinger en Ávila 2015
¿Qué fue el encuentro de Bert Hellinger en Ávila 2015?
Fue un seminario internacional celebrado en Ávila el 27 de febrero de 2015, bajo el título “La fortaleza del alma en tiempos de crisis”. Reunió a 960 personas de todo el mundo y fue uno de los últimos grandes encuentros públicos de Hellinger en Europa. Zēntrum Madrid participó en su organización.
¿Qué enseñó Hellinger en Ávila 2015?
Trabajó dos ideas centrales de su enfoque: el movimiento interrumpido hacia la madre y su impacto en la vida adulta, y las Nuevas Constelaciones Familiares, un formato en el que ni el consultante habla ni el facilitador pregunta, y donde todo emerge del movimiento espontáneo de los representantes.
¿Qué diferencia a las Nuevas Constelaciones Familiares de las clásicas?
En las clásicas, el consultante expone su problema y el facilitador dirige. En las Nuevas Constelaciones que Hellinger mostró en Ávila, no se parte del problema individual: el facilitador se sintoniza en silencio, saca representantes sin instrucciones y deja que la imagen emerja por sí sola. Hellinger lo atribuía a “otra fuerza” que ya no intentaba explicar.
¿Por qué Zēntrum Madrid participó en la organización de los encuentros de Hellinger en España?
Zēntrum Madrid trabaja con el enfoque sistémico desde 2008, formada en la tradición directa de Bert Hellinger. Esa trayectoria hizo posible que Zēntrum fuera uno de los centros colaboradores en la organización de sus dos últimos encuentros en España, Ávila 2015 y 2016, que hoy forman parte de la historia del centro y de su forma de enseñar Constelaciones Familiares.
Referencias y enlaces de interés
Sobre el encuentro de Ávila 2015
Fuentes
- Transcripción de la sesión de Bert Hellinger en Ávila, España, febrero 2015. Archivo Zēntrum Madrid.
