En febrero de 2016, Bert Hellinger volvió a Ávila.
Esta vez venía solo. Sin Sophie. 800 personas lo esperaban en el mismo Centro de Congresos y Exposiciones Lienzo Norte donde un año antes habían sido 960.
La cifra era diferente.
La intensidad, no.
Tenía 90 años.

“Las Constelaciones Familiares provienen de otra dimensión, no proviene de la psicoterapia. Con amor.” — Bert Hellinger, Ávila, febrero 2016
Contenidos
El regreso y la despedida
Nadie sabía entonces que sería la última vez que pisaría España. Nadie lo dijo en voz alta durante el encuentro. Pero algo en el aire lo presentía. El título del taller lo decía a su manera: “Ir al origen. Movimientos de exclusión e inclusión. Mística histórica del alma” nuevamente en la ciudad de las murallas medievales de Ávila.
El encuentro fue organizado nuevamente por Hellinger Sciencia y la Universidad CUDEC, con la colaboración de Zēntrum y otros centros asociados en España. Para quienes lo vivimos desde dentro, fue un regalo y una responsabilidad que no se olvida.
Detrás de ese segundo encuentro hubo, de nuevo, nombres concretos que lo hicieron posible. El Ing. Alfonso Malpica y Angélica Olvera, directores de la Universidad Multicultural CUDEC, volvieron a dar forma a la organización del seminario en España junto a la Hellinger Sciencia. Úrsula Stütz, la traductora oficial de Hellinger, no pudo estar presente esta vez, y en su lugar viajó desde Argentina Rosi Steudel, quien asumió la traducción con la misma entrega y precisión que exige transmitir en tiempo real las palabras de Hellinger a una sala llena de personas.
“Las constelaciones provienen de otro lugar”
Hellinger comenzó el encuentro con una afirmación que sorprendió incluso a los más veteranos:
“Hace poco estuve en un curso en Viena y repentinamente tuve la sensación de que las Constelaciones Familiares provenían de otro lugar. Lo mismo siento aquí. De esa forma a todos ustedes los llevo hacia algo nuevo.”
Era la expresión de alguien que, a los 90 años, continuaba explorando y desarrollando su trabajo.
Y con esa apertura comenzó.
La primera constelación: cinco mujeres tendidas en el suelo
Una mujer levantó la mano. Su asunto era “las relaciones con el corazón”. No encontraba el amor.
Hellinger la observó un momento y dijo algo inesperado:
“Vi que cuando decías esto, estabas mirando hacia arriba. El amor sólo se encuentra abajo.”
Tomó una representante para ella. La representante, sin ninguna instrucción, comenzó a mirar hacia abajo. Hacia el suelo. Hellinger lo nombró:
“En lugar de mirar hacia arriba, ella mira a una muerta.”
Fueron saliendo más representantes. Una mujer. Otra. Otra. Cinco mujeres tendidas en el suelo. Hellinger preguntó a la consultante cuántos hijos había abortado. Ninguno, respondió. Y aun así, el campo mostraba muerte. Mujeres tendidas. Hombres que emergían del grupo siguiendo movimientos que no habían planeado.
Y entonces Hellinger abrió el campo más allá de la consulta individual. Más allá del sistema familiar de esa mujer. Más allá de cualquier caso clínico:
“Aquí me pregunto: ¿cuántos niños olvidados y abortados hay aquí en este grupo? ¿Cuántos están a la espera de poder regresar?”
Y luego, con una gravedad que recorrió la sala entera:
“Y pienso en los muchos muertos de la guerra civil en España.”
Silencio.
“¿Puedo yo hacer algo por ellos? No. Simplemente los tomo en mi alma.”
“Veo una imagen extraña: las dificultades que España está pasando en estos momentos provienen del hecho de que nosotros aún estamos esperando a estos muertos.”
Hellinger relacionó entonces lo que estaba observando en el trabajo con la memoria de los muertos de la Guerra Civil española. Sus palabras llevaron el trabajo desde la experiencia individual hacia una reflexión sobre la memoria y la pertenencia en el ámbito colectivo.
“Y cuando miro ahora por aquí, todos ellos están presentes.”
Al final de la constelación, algunos representantes descansaban en el suelo, abrazados. Hellinger pidió al grupo que formara pequeños círculos de cuatro o cinco personas para compartir lo que había movido en ellos.

Las Nuevas Constelaciones: otra dimensión del amor
Después de ese primer trabajo, Hellinger se detuvo para explicar lo que estaba haciendo. No como teoría. Como observación directa de lo que acababa de ocurrir:
“Aquí, en las Nuevas Constelaciones, trabajan otras fuerzas, y de esta manera continuaré con ustedes, y les llevo a otro nivel del amor.”
“Con las Constelaciones Familiares cuando planificamos algo, ordenamos algo que podemos comprender, tal como nosotros pensamos que es la manera correcta. Las Constelaciones Familiares provienen de otro lado. ¿Cómo podemos entonces nosotros corresponder? Permitimos ser guiados por una constelación y ella proviene desde otro lugar. Y luego nos concentramos, nos permitimos ser guiados por otra fuerza.”
“Esta forma de Constelaciones Familiares provienen de otra dimensión, no provienen de la psicoterapia. Es mucho más. Sólo tenía que permitir que sucediera, yo tenía poco por hacer. Y sin embargo, algo sucedió.”
En sus palabras aparecía una síntesis de la evolución de su trabajo. Después de décadas de práctica, Hellinger describía un papel del facilitador cada vez más centrado en permitir que el movimiento de la constelación se desplegara.
Compartió entonces un caso que lo había impactado:
“En una constelación que hice, el cliente me dijo que su hijo era esquizofrénico. Solo estuvo presente durante un día. Después de aquel día me dijo que había recibido una noticia de parte de su hijo esquizofrénico: él se sentía bien.”
“¿No es una hermosa constelación?”
La segunda constelación: la soberbia que aleja
En la segunda constelación del día, una mujer se sentó junto a Hellinger. Su asunto tenía que ver con su relación con su madre y con su hija.
El trabajo comenzó con un movimiento sencillo: la hija que se aproxima a la madre. Arrodillándose. Dando pasos pequeños. Hasta que pudo llegar a ella y abrazarse.
“Vi que al principio estabas confundida, porque ahí eras tú la grande. Ahora eres una mujer. La madre sigue siendo la madre.”
Pero cuando el campo se amplió para incluir a la hija de la consultante y al padre de esa hija, emergió algo más difícil:
“¿Dónde está aquí el problema? Con la niña. El problema es con el padre de la niña. La niña se alejó de ti. Te acercaste a él como antes lo hiciste con tu madre: con soberbia.”
“Para la niña tú estás perdida, y para su padre lo mismo. La hija mira hacia el otro lado, y el padre también se aleja de ti.”
Hellinger pidió a la mujer que dijera a su hija: “Ahora me retiro.”
La mujer lo dijo. Hellinger la miró:
“No sirve. De todas maneras perdiste a la hija. ¿Lo puedes ver?”
Y ahí lo dejó. Sin solución fácil. Sin consuelo artificial. Con la verdad que el campo había mostrado.

El movimiento interrumpido: la clave de todo amor
En la última parte del encuentro, Hellinger volvió al tema que había dominado también el encuentro de 2015: el movimiento amoroso interrumpido hacia la madre.
Lo explicó con una claridad que lo hacía accesible a cualquiera:
“La experiencia de la separación de la madre durante los primeros años de la infancia, más o menos hasta los 5 años, hace que la hija no pueda acercarse a la madre. La madre tampoco puede hacer nada. No es que alguien sea malo, no es que la madre sea mala, al contrario, ella espera a la hija. Pero la hija internamente dejó a la madre.”
“Cuando la hija logra llegar a la madre, llega la felicidad.”
Y luego la observación que lo resumía todo:
“Aquel que no logra hacer este movimiento, porque hubo una separación temprana de la madre, tampoco logra acercarse a la pareja. Es decir, el movimiento amoroso de una mujer o un hombre hacia su pareja se logra únicamente si se consigue un movimiento amoroso hacia su madre.”
“¿Dónde nos espera el amor? Siempre nos espera junto a la madre.”
Un hombre subió al escenario. Le costaba ir hacia la madre, dijo. Hellinger lo miró con su característica brevedad:
“Quieres ir hacia la madre sin el padre. Y esa es la gran pérdida.”
El hombre asintió. El público aplaudió.
Fue uno de los últimos momentos del encuentro.
El secreto del facilitador
Hacia el final del día, Hellinger planteó una pregunta que rara vez se hace en los espacios de formación:
“¿Cómo logra un facilitador el amor hacia la madre del cliente o la clienta?”
Y respondió él mismo, sin rodeos:
“Ese es el secreto de la felicidad.”
No es una técnica. No es un protocolo. No es un modelo de intervención. Es la capacidad del facilitador de mirar al consultante y ver detrás de él a su madre, a su padre, a su linaje. Ver al sistema, no al individuo. Y desde esa mirada, acompañar.
Quien no puede hacer ese movimiento hacia su propia madre no puede facilitar ese movimiento en otro. El facilitador trabaja, antes que nada, con su propia historia.
La placa: el reconocimiento de España a Hellinger

Antes de que el encuentro terminara, los centros españoles que habían colaborado en la organización del encuentro de Ávila — Zēntrum Madrid y centros participantes — hicieron entrega a Bert Hellinger de una placa de reconocimiento. La placa decía así:
Queridos Bert y Sophie Hellinger
Toda nuestra gratitud, reconocimiento y admiración por tocar nuestro corazón y el de tantas personas y contribuir a nuestra paz y bienestar.
Los Centros de formación: Colibrí de León. Zēntrum de Madrid. A12 de Zaragoza. Sistemak del Pais Vasco. Talem de Tarragona y AD’s Escola de Girona en España.
Ávila, febrero 2016.
Con aquella placa, los centros españoles quisieron expresar públicamente su gratitud y reconocimiento por el trabajo desarrollado por Bert Hellinger.
Gracias por haber mirado donde nadie miraba. Por haber preguntado lo que nadie preguntaba. Por haber devuelto su lugar a los excluidos, a los olvidados, a los muertos que esperaban. Por haber enseñado que el amor tiene un orden, y que cuando ese orden se respeta, algo que estaba roto puede encontrar su camino de vuelta.
Hellinger recibió la placa con la sencillez que lo caracterizaba. Sin discurso. Sin dramatismo. Con la misma presencia quieta con la que había facilitado cada constelación durante esos días.
800 personas lo vieron. Muchos de ellos llevaban años trabajando con su enfoque. Algunos lo habían conocido personalmente. Todos sabían, aunque nadie lo dijera, que probablemente era la última vez que lo veían en España.

La despedida que nadie anunció
El encuentro de Ávila de febrero de 2016 fue el último de Bert Hellinger en España.
No hubo anuncio oficial. No hubo discurso de cierre. No hubo declaración de que aquello era una despedida. Simplemente ocurrió, y quienes estuvimos allí lo supimos después, cuando el tiempo y la distancia dieron perspectiva a lo que habíamos vivido.
Un hombre de 90 años. 800 personas. Una ciudad que huele a historia. Y un trabajo que “proviene de otro mundo”, que no puede planificarse ni ordenarse, que solo puede permitirse.
En Zēntrum guardamos ese encuentro como parte de nuestra historia más esencial. No como reliquia, sino como brújula: la misma que Hellinger señaló en Ávila cuando dijo que el amor solo se encuentra abajo, no arriba. Cuando dijo que el facilitador tiene poco que hacer. Cuando dijo que de los muertos de la guerra civil española aún están esperando.
Algunas cosas no se transmiten en los libros.
Aquí puedes leer la crónica del encuentro de Bert Hellinger en España en 2015.
La síntesis de Zēntrum: sostener la ausencia
Conservar la memoria del último encuentro de Ávila 2016 es, para nosotros, un ejercicio de humildad.
Nos recuerda algo que es fácil de decir y difícil de sostener: que el facilitador es, ante todo, un puente. No el protagonista. No quien resuelve. Alguien que sostiene un espacio para que ocurra lo que tiene que ocurrir.
En 2015 aprendimos a mirar la fuerza del alma. En 2016 aprendimos algo más incómodo: que la verdadera maestría no está en hacer, sino en saber retirarse. En dejar sitio. En confiar en que esa “otra fuerza” que Hellinger dejó de intentar explicar actúe sin que nadie la empuje.
Es lo contrario de lo que suele buscar quien empieza. Al principio uno quiere herramientas, técnicas, control. Quiere saber qué hacer. Y el trabajo de años consiste, en buena medida, en desaprender esa urgencia. En comprender que cuanto menos interviene el facilitador, más espacio tiene el sistema para ordenarse por sí mismo.
Ese es el espíritu que ponemos en nuestra formación. No formamos facilitadores que hacen. Formamos profesionales que permiten. Que sostienen la ausencia sin llenarla. Que confían en el movimiento antes que en la técnica.
Aprender eso lleva tiempo. Pero es exactamente lo que Hellinger nos mostró en Ávila, hasta el final. Si estás listo para dar el siguiente paso, consulta nuestra Certificación en Constelaciones Familiares.

Preguntas frecuentes sobre el encuentro de Bert Hellinger en Ávila 2016
¿Qué fue el encuentro de Bert Hellinger en Ávila 2016?
Fue el último encuentro que Bert Hellinger celebró en España, con la colaboración de Zēntrum Madrid en Ávila. Reunió a profesionales del enfoque sistémico de distintos países y marcó el cierre de la presencia de Hellinger en nuestro país, un año después del encuentro de 2015.
¿Por qué fue especial el último encuentro de Hellinger en España?
Porque mostró a un Hellinger en su etapa más depurada: la que confía por completo en el movimiento espontáneo del sistema y reduce al mínimo la intervención del facilitador. En Ávila 2016 se vio con claridad su comprensión final del trabajo, donde saber retirarse importa más que saber hacer.
¿Qué etapa de las Constelaciones Familiares se mostró en el encuentro?
En esa etapa, Hellinger trabajaba plenamente desde los Movimientos del Espíritu (Bewegungen des Geistes) — su tercera etapa. Intervenía con extraordinaria economía, esperaba mucho, confiaba en que el campo se movería sin que él lo empujara. Para quienes llegaban esperando el estilo directivo de los años noventa, podía resultar desconcertante. Para quienes habían seguido su evolución, era exactamente el trabajo por el que habían venido.
¿Qué papel tiene el facilitador en las Constelaciones Familiares según Hellinger?
Para Hellinger, el facilitador no es quien resuelve ni dirige, sino quien sostiene el espacio para que el sistema se ordene por sí mismo. Su tarea es acompañar y confiar en el movimiento que emerge, interviniendo lo menos posible para que actúe esa “otra fuerza” que él dejó de intentar explicar.
¿Dónde puedo formarme en Constelaciones Familiares con esta tradición en España?
Zēntrum Madrid colaboró en la organización de los dos últimos encuentros de Hellinger en España (Ávila 2015 y 2016) y trabaja con el enfoque sistémico desde 2008. Su formación transmite las Constelaciones Familiares desde la vivencia directa de esa tradición, no solo desde la teoría.
Fuentes
- Apuntes de la sesión de Bert Hellinger en Ávila, España, febrero 2016. Archivo Zēntrum Madrid.
