Hay una imagen que define mejor que ninguna otra a Bert Hellinger: la de alguien que nunca se quedó quieto en lo que ya sabía.
La mayoría de los terapeutas desarrollan un enfoque, lo perfeccionan, lo transmiten y lo defienden.
Hellinger hizo algo diferente.
Cada vez que encontraba algo, lo observaba. Y seguía. No se ataba a ningún hallazgo, ni siquiera a los suyos. Su mirada fenomenológica lo llevaba siempre un paso más allá.

Marta es psicóloga. Aprendió Constelaciones Familiares a principios de los 2000, con un libro subrayado hasta los márgenes y un taller de fin de semana. Sabía colocar representantes, detectar al excluido y proponer la frase que ordenaba el sistema.
Hace unos meses asistió a un taller con un facilitador formado en la última etapa de Hellinger. Colocó a dos representantes. Y luego no hizo casi nada.
Durante veinte minutos, los representantes se movieron muy despacio. Uno acabó mirando al suelo. El otro se arrodilló a su lado. Nadie dijo una frase de solución. El facilitador solo observaba.
Marta salió con una pregunta incómoda: ¿esto también son Constelaciones Familiares?
La respuesta es sí. Lo que Marta vio no era una variante ni una desviación. Era el resultado de una evolución que el propio Hellinger recorrió durante casi cuarenta años. Las etapas de Bert Hellinger explican por qué hoy conviven formas de constelar tan distintas, y por qué conocerlas cambia la manera de mirar un sistema.
Por qué hablamos de etapas en la obra de Bert Hellinger
Hellinger nunca dejó de observar. Y lo que observaba lo obligaba a avanzar. Por eso su obra no es un bloque cerrado, sino un recorrido con tres grandes momentos: los Órdenes del Amor, los Movimientos del Alma y los Movimientos del Espíritu.
La cronología es esta. Las Constelaciones Familiares centradas en los Órdenes del Amor se desarrollan desde 1982. Hacia el año 2000 aparecen los Movimientos del Alma. En 2003 Hellinger empieza a distinguir entre el movimiento del alma y el del espíritu, y en febrero de 2004, en una conferencia en Alemania, ya dice que «ahora camino con el Espíritu». En agosto de 2005 presenta los Movimientos del Espíritu en Buenos Aires, el mismo año en que formula el corpus de Hellinger Sciencia. Desde comienzos de 2006 los llama Nuevas Constelaciones, y a partir de 2007 los desarrolla junto a Sophie Hellinger bajo el nombre de Hellinger Sciencia.
Conviene no leer estas fechas como cortes nítidos. Cada etapa integra la anterior y la lleva más lejos. Por eso hablamos de un enfoque, no de una técnica que se sustituye por otra. Quien quiera situar esta evolución en el conjunto de su vida puede leer la biografía, obra y legado de Bert Hellinger, el artículo central de esta serie.
Lo que se mantiene en las tres etapas es una actitud: la mirada fenomenológica. Mirar lo que aparece sin juzgarlo y sin forzarlo. Lo que cambia es hasta dónde llega esa mirada y cuánto interviene quien facilita.
Primera etapa: los Órdenes del Amor
La primera etapa es la más conocida. Es la que muchos profesionales siguen identificando con las Constelaciones Familiares. En España y Latinoamérica llegó primero a través de los libros y de los alumnos alemanes de Hellinger, y en 1999 él mismo empezó a viajar a estos países.
Esto tiene una consecuencia curiosa. Cuando Hellinger empezó a trabajar en persona en el mundo hispanohablante, ya estaba dando el paso hacia los Movimientos del Alma. Muchos profesionales de habla hispana conocieron las dos primeras etapas casi a la vez, y eso explica por qué aquí se mezclan con tanta frecuencia.
Su punto de partida es una observación: los sistemas familiares se rigen por ciertas leyes que actúan aunque nadie las conozca. Hellinger las llamó Órdenes del Amor.
Pertenencia, orden y equilibrio entre dar y tomar
El primer orden es la pertenencia. Todo miembro del sistema tiene derecho a pertenecer: el hermano que murió al nacer, el primer novio de la abuela, el tío del que no se habla. Cuando alguien es excluido, el sistema tiende a que otro, en una generación posterior, lo represente sin saberlo.
El segundo es el orden, y tiene dos aspectos: la jerarquía y la antigüedad en el sistema.
La jerarquía tiene que ver con el lugar y la función de cada uno. Los padres dan y los hijos toman. Los padres son los grandes y los hijos, los pequeños. Cuando un hijo se coloca por encima de sus padres, por ejemplo cuidando emocionalmente de uno de ellos, invierte la jerarquía. El sistema pierde entonces su estabilidad y el hijo, su fuerza.
La antigüedad es el orden de llegada. Quien llegó antes tiene prioridad sobre quien llegó después: los padres antes que los hijos, el hermano mayor antes que el menor, la primera pareja antes que la segunda. Reconocer ese orden no resta valor a nadie. Permite que cada uno ocupe su propio lugar sin tener que disputárselo a otro.
El tercero es el equilibrio entre dar y tomar. En las relaciones entre iguales, como la pareja, el intercambio necesita moverse en ambas direcciones. Entre padres e hijos no es posible. Los hijos no pueden devolver a sus padres lo que recibieron. Lo honran tomándolo y pasándolo adelante, a sus propios hijos o a la vida.
Cómo era una constelación en la etapa de los Órdenes del Amor
En esta etapa el facilitador es activo. Pregunta por los hechos del sistema, coloca a los representantes según la imagen del cliente, los recoloca, busca la imagen de solución y propone frases que reconocen lo que es. «Tú eres el grande, yo soy el pequeño». «Te doy un lugar en mi corazón».
Las constelaciones son más largas y estructuradas. El objetivo es restablecer un orden que se rompió.
El libro que difundió este trabajo fue Felicidad dual (1993), en el que el psiquiatra Gunthard Weber recogió los seminarios de Hellinger. Años después, el propio Weber actuó como facilitador en el ensayo controlado aleatorizado de la Universidad de Heidelberg sobre seminarios de constelaciones, uno de los primeros estudios rigurosos sobre sus efectos.
Esta etapa dejó a los profesionales algo muy valioso: un mapa claro para leer sistemas familiares, escolares y organizacionales. Ese mapa es, por ejemplo, la base de la que nació la Pedagogía Sistémica aplicada a la educación.
Segunda etapa: los Movimientos del Alma
A finales de los noventa, Hellinger empezó a notar algo que no encajaba del todo en su manera de trabajar. Cuando dejaba de intervenir, los representantes se movían solos. Y esos movimientos, lentos y a menudo silenciosos, llevaban a veces a soluciones que él no habría encontrado colocándolos.
Desde el año 2000 este giro se consolida. Hellinger lo llamó Movimientos del Alma. En su conferencia de Buenos Aires de abril de 2001 lo resumió así: «El alma obra para ayudar a todos, siempre y cuando nosotros nos entreguemos a ella y nos abandonemos a los profundos movimientos del alma».
Qué cambia cuando el facilitador deja de dirigir
El cambio es sobre todo de postura. El facilitador interviene menos. Coloca a pocos representantes, a veces solo dos, y espera. Solo actúa cuando el movimiento se detiene o se desvía.
Las frases de solución se vuelven escasas. Ya no se proponen desde fuera: surgen del propio proceso, si es que surgen. La constelación puede quedar abierta, sin una imagen final ordenada.
Un ejemplo de Movimientos del Alma
Una mujer consulta por una tristeza que no sabe explicar. El facilitador coloca solo a una representante para ella y a otra para su madre.
La representante de la madre no mira a su hija. Mira al suelo, a un punto fijo delante de ella. Poco a poco da un paso atrás. La hija intenta acercarse y no puede.
El facilitador no pregunta todavía nada. Hellinger describió este gesto en Un largo camino: «O alguien se aleja un poco, o en las constelaciones familiares alguien no fija la mirada en quien tiene delante. Entonces sé que ahí tengo que poner a alguien». Eso es lo que hace el facilitador. Coloca a una tercera persona en el suelo, en el lugar donde mira la madre. La madre se arrodilla junto a ella. Llora.
Después, la cliente recuerda algo que había oído de niña: su madre tuvo un bebé antes que ella, que murió a los pocos días. Nadie volvió a nombrarlo. El movimiento del alma mostró al excluido antes de que nadie lo mencionara.
El alma familiar y la conciencia de clan
En esta etapa Hellinger habla del alma familiar como algo que abarca a todos los miembros del sistema, vivos y muertos. La intuición venía de lejos. Recordando sus años con los zulúes, escribió: «Sin saberlo todavía, estaba viendo por primera vez el alma familiar».
Con los años lo formuló de forma todavía más amplia: «No es que cada uno de nosotros tengamos un alma, sino que todos nosotros pertenecemos a un alma más grande».
De aquí nace una distinción clave. La conciencia personal es el sentido de pertenencia que nos hace sentir inocentes cuando cumplimos las normas del grupo y culpables cuando las rompemos. La conciencia de clan actúa por debajo, sin que la percibamos. Vela por el sistema completo y exige que nadie quede excluido, aunque para ello un descendiente tenga que cargar con un destino que no es suyo.
El foco se amplía: ya no solo la familia nuclear, sino también víctimas y perpetradores, los que murieron en guerras, los que fueron olvidados. De esta época es Órdenes de la ayuda (2003), donde Hellinger reflexiona sobre la postura de quien acompaña: ayudar sin ponerse por encima del otro ni de su destino.
Tercera etapa: los Movimientos del Espíritu y las Nuevas Constelaciones
La tercera etapa es la más desconocida. Y, dentro del mundo sistémico, la que más debate ha generado. Hellinger la fue nombrando de distintas formas a medida que avanzaba: Movimientos del Espíritu, Nuevas Constelaciones, Constelaciones del Espíritu.
En ella habla de una fuerza creadora, que llama el espíritu, que mueve todo lo que existe y lo quiere tal como es. Detrás de cada destino, también de los más difíciles, habría un movimiento más grande que la familia y que la propia conciencia.
Más allá de la buena y la mala conciencia
La conciencia personal permite excluir a alguien con la conciencia tranquila, porque la exclusión protege la cohesión del grupo. En los Movimientos del Espíritu, Hellinger propone ir un paso más allá. Asentir a todo tal como es, sin separar entre buenos y malos, entre quienes pertenecen y quienes no. Es lo que llama el amor del espíritu: estar en sintonía con todo sin juzgar.
Cuando basta una frase
Las intervenciones se vuelven breves y concentradas. A veces hay un solo representante. A veces ninguno, y el trabajo se hace con un ejercicio interior para todo el grupo. El silencio pesa más que las palabras.
El facilitador se retira. No busca una solución ni tiene una intención propia. Se sintoniza en silencio y, a veces, recibe una sola frase. Ya en 2005, en su texto La constelación del espíritu en una frase, Hellinger lo describe así: «Una frase como éstas no la podemos inventar. Nos es regalada por las vías del conocimiento fenomenológico».
En ese mismo texto acompaña a un participante que trae el caso de un chico de doce años con un tic nervioso: parpadea y mueve las manos sin control. Hellinger le hace una sola pregunta: a quién ha dejado fuera. El padre no había venido a la primera sesión. Entonces le da una frase para que el chico se la diga a sus padres: «Olvidadme también». Y nada más. «Cualquier palabra suplementaria echaría a perder la potencia de la frase», explica. Después, hay que mandarlos a casa de inmediato.
Qué fueron las Constelaciones Mediales de Bert Hellinger
En la primavera de 2013, Hellinger dio un nombre más a este trabajo: Constelaciones Familiares Mediales. Lo usó en los cursos de Milán, en marzo, y de Alemania, en mayo. En ellos habla de la velocidad con la que Sophie y él eran «guiados a otra dimensión». La denominación duró muy poco. En Viena, en febrero de 2016, ya vuelve a hablar de las nuevas constelaciones: «La constelación pertenece a una dimensión espiritual. Viene de muy lejos, no de la cabeza».
Esto es lo que vio Marta en su taller. Y es fácil malinterpretarlo como pasividad. No lo es. Sostener un proceso sin intervenir exige más presencia, no menos.
Una etapa vivida en primera persona
Nuestro equipo docente se formó directamente con Bert Hellinger desde el año 2000 hasta 2018. Fueron diecinueve años en los que vivimos en primera persona el paso de los Movimientos del Alma a los del Espíritu, en los entrenamientos intensivos de Hellinger Sciencia con Bert y Sophie Hellinger en México y en los dos encuentros que organizamos en Ávila. En Bert Hellinger en Ávila 2015 y en Bert Hellinger en Ávila 2016, su último encuentro en España, contamos cómo trabajaba ya entonces: pocas palabras, movimientos mínimos y una quietud que llenaba la sala.
Quien haya estado en uno de esos talleres entiende algo que los libros transmiten con dificultad. En esta etapa, la postura interior es la intervención.
Las tres etapas de Bert Hellinger de un vistazo
Un mismo enfoque, tres niveles de profundidad que coexisten y se complementan
Qué tienen en común las tres etapas de Bert Hellinger
Si se leen juntas, las tres etapas dibujan un desplazamiento constante. Del orden al movimiento. Del movimiento al asentimiento.
Pero hay un hilo que no se rompe. En las tres etapas, el trabajo consiste en mirar lo que es sin querer cambiarlo antes de haberlo visto. Hellinger nunca abandonó los Órdenes del Amor. Siguen actuando en la segunda y la tercera etapa. Lo que cambió fue su confianza en que el sistema sabe moverse hacia la solución si nadie lo empuja.
Por qué conviven hoy constelaciones tan distintas
Esto explica la confusión de Marta. Hoy hay facilitadores que trabajan casi solo con los Órdenes del Amor. Otros se centran en los Movimientos del Alma. Otros siguen la línea de Hellinger Sciencia. Muchos combinan las tres según lo que pide cada caso. Lo contamos con más detalle en el artículo sobre el estado actual de las Constelaciones Familiares después de Hellinger.
En Zēntrum defendemos que no tiene sentido presentar una de estas formas como la única, sino comprender cuál es la adecuada según el momento y la profundidad que el cliente necesita.
Las tres son válidas. Pero no son intercambiables sin criterio. Un facilitador que solo conoce la primera etapa tenderá a intervenir de más. Solo puede dejar de intervenir quien sabe cómo intervenir. Y ese saber nace del trabajo personal profundo.
La investigación también ha empezado a distinguir estos matices. La revisión sistemática de Konkolÿ Thege y colaboradores publicada en Family Process analiza los estudios disponibles sobre los efectos de las constelaciones y señala la necesidad de describir con precisión cómo se facilita cada intervención.
Qué aportan las etapas de Bert Hellinger al profesional de hoy
Para un psicólogo, un docente o un profesional de la ayuda que quiere integrar el enfoque sistémico en su trabajo, cada etapa ofrece algo distinto. La primera da estructura: saber qué mirar en un sistema, dónde buscar al excluido, cómo leer una inversión de jerarquía. La segunda da tiempo: aprender a esperar y a confiar en lo que aparece en los representantes. La tercera da una postura: ayudar sin miedo, sin juicio y sin intención de salvar a nadie.
Por eso una formación seria en Constelaciones Familiares no puede quedarse en una sola etapa. Necesita recorrer las tres, en orden, y con práctica supervisada.
Del mapa a la postura: cómo se aprende a constelar en las tres etapas
Marta no había hecho nada mal. Tenía un mapa muy bueno de la primera etapa. Lo que le faltaba era haber recorrido el resto del camino.
Eso es, en el fondo, lo que muestran las etapas de Bert Hellinger. Que el enfoque sistémico no se aprende de una vez. Se aprende por capas. Primero el orden. Luego el movimiento. Al final, la postura interior desde la que se mira.
En la Certificación Avanzada en Constelaciones Familiares de Zēntrum Madrid recorremos las tres etapas en ese orden, con práctica supervisada y con docentes que se formaron directamente con Hellinger durante diecinueve años, de 2000 a 2018, y que conocen en profundidad cada una de sus etapas. Son 400 horas en modalidad híbrida, pensadas para profesionales que quieren integrar este enfoque con rigor.
Si te has reconocido en la pregunta de Marta, quizá sea el momento de conocer el programa con calma.
Bert Hellinger en sus propias palabras: las entrevistas
Durante más de quince años, Bert Hellinger explicó su trabajo en conversaciones con periodistas, colegas y amigos. Leídas en orden, muestran cómo su enfoque pasó de los Órdenes del Amor a los Movimientos del Alma y del Espíritu. Aquí puedes recorrerlas etapa por etapa:
Primera etapa · Los Órdenes del Amor (1993-1996)
- Preguntas a un amigo: la entrevista de Norbert Linz
Hacia 1993-1994. De dónde viene su forma de trabajar y por qué no deja contar el problema. - La mirada fenomenológica: la entrevista de Berlín
16 de junio de 1995. Intuición y percepción, y la diferencia entre aplicar los órdenes y percibirlos. - Reconocer lo que es: las conversaciones con Gabriele ten Hövel · próximamente
1996. El libro de referencia del facilitador: la humildad, la dignidad de los otros y lo grande en lo común. - La entrevista de Wilfried Nelles: servicio y renuncia · próximamente
12 de abril de 1997. Estar en sintonía, reconocer sin indignarse y qué actúa en una constelación.
Segunda etapa · Los Movimientos del Alma (2000-2004)
- Bert Hellinger y el poder en las organizaciones · próximamente
Comienzos de los años 2000. La entrevista de Klaus Grochowiak sobre el poder, el liderazgo y las empresas. - La conferencia de prensa de París · próximamente
1 de junio de 2002. Hellinger responde a los periodistas franceses sobre las constelaciones y sus críticas.
Del Alma al Espíritu · Nueva York (2004)
- La paz empieza en el alma: la charla de Fordham · próximamente
Octubre de 2004. La buena conciencia como raíz de los conflictos y la reconciliación en el propio corazón. - Bert Hellinger en «A Better World» · próximamente
Hacia octubre de 2004. La entrevista con Mitchell Rabin sobre la buena y la mala consciencia de los grupos.
Tercera etapa · Los Movimientos del Espíritu (desde 2005)
- La entrevista de Recto Verseau · próximamente
Enero de 2006. Laurent Montbuleau pregunta por las implicaciones, el perdón y el amor del espíritu. - Bert Hellinger en La Vanguardia · próximamente
15 de octubre de 2009. La entrevista de Víctor M. Amela sobre la madre, el padre y el éxito.
¿Quieres ver cómo encajan estas entrevistas en el conjunto de su obra? Lee las tres etapas de Bert Hellinger y su biografía, obra y legado.
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Preguntas frecuentes sobre las etapas de Bert Hellinger
¿Cuáles son las tres etapas de Bert Hellinger?
Los Órdenes del Amor, desde 1982; los Movimientos del Alma, desde el año 2000; y los Movimientos del Espíritu, que Hellinger presentó en Buenos Aires en 2005 y llamó Nuevas Constelaciones desde 2006. Cada etapa integra la anterior. Lo que cambia es el papel del facilitador, que interviene cada vez menos.
¿Qué son los Movimientos del Alma en Constelaciones Familiares?
Son los movimientos espontáneos que aparecen en los representantes cuando el facilitador deja de colocarlos y dirigirlos. Suelen ser lentos y silenciosos. Hellinger observó que llevaban a soluciones que la intervención directa no alcanzaba y los convirtió en el centro de su trabajo a partir del año 2000.
¿Qué diferencia hay entre Movimientos del Alma y del Espíritu?
Los Movimientos del Alma se centran en el alma familiar, que incluye a vivos y muertos del sistema. Los Movimientos del Espíritu van más allá de la familia: parten de una fuerza creadora que quiere todo tal como es. En la tercera etapa las intervenciones son mínimas y la postura interior del facilitador es central.
¿Qué son las Constelaciones Mediales de Hellinger?
Es uno de los nombres de la tercera etapa, que Bert y Sophie Hellinger presentaron en 2005 y agruparon en 2007 bajo el nombre de Hellinger Sciencia. El facilitador apenas pregunta ni dirige: se sintoniza en silencio y a veces basta una sola frase.
¿Qué es la conciencia de clan según Hellinger?
Es una conciencia colectiva e inconsciente que vela por el sistema familiar completo. A diferencia de la conciencia personal, que nos hace sentir culpables o inocentes según las normas del grupo, la conciencia de clan exige que nadie sea excluido, aunque sea a costa de que un descendiente repita el destino de alguien olvidado.
Fuentes
Konkolÿ Thege, B., Petroll, C., Rivas, C. y Scholtens, S. (2021). The effectiveness of family constellation therapy in improving mental health: a systematic review. Family Process, 60(2), 409-423
Bert Hellinger, Órdenes del amor. Cursos seleccionados de Bert Hellinger, Herder, Barcelona. Edición original alemana: Ordnungen der Liebe, Carl-Auer-Systeme, Heidelberg, 1994.
Bert Hellinger, Un largo camino, Editorial Alma Lepik, Buenos Aires, 2011, pp. 63 y 69. ISBN 978-987-23174-0-9.
Bert Hellinger, Órdenes de la ayuda, Editorial Alma Lepik, Buenos Aires, 2006. ISBN 978-987-1522-15-6. Edición original alemana: Ordnungen des Helfens, 2003.
Bert Hellinger, conferencia Los movimientos del alma, Buenos Aires, abril de 2001.
Bert Hellinger, conferencia Sanar y soltar, Alemania, febrero de 2004.
Bert Hellinger, Las constelaciones familiares mediales, Alemania, mayo de 2013.
Gunthard Weber (ed.), Zweierlei Glück (Felicidad dual), Carl-Auer-Systeme, Heidelberg, 1993.
Weinhold, J., Hunger, C., Bornhäuser, A., Link, L., Rochon, J., Wild, B. y Schweitzer, J. (2013). Family constellation seminars improve psychological functioning in a general population sample: results of a randomized controlled trial. Journal of Counseling Psychology, 60(4), 601-609.
