Jirina Prekop creía que ya lo había visto todo.
Cuando rebasó su sexagésimo cumpleaños, pensaba que ya no podría aprender nada esencial en cuanto a la práctica terapéutica. En vista de su experiencia —siempre haciendo sola el trabajo para el que normalmente se requieren dos o tres personas— calculaba que si se multiplicaban por dos o por tres los años de su práctica profesional, se llegaría fácilmente a los cien años.
Entonces apareció Bert Hellinger.

“Este libro le concedo a Bert Hellinger la primacía absoluta, como homenaje y muestra de mi aprecio.” — Jirina Prekop, Si supieran cuánto los amo, pág. 26.
Tabla de contenidos
Cuando a los 60 años aprendes algo nuevo
Lo conoció en 1990. Y lo que aprendió de él transformó para siempre su manera de entender la terapia de contención que llevaba décadas practicando.
“Un hombre sabio alzó el telón tras el cual se ocultaban las causas que todavía me eran oscuras y las sacó a la luz. De manera inesperada, el conocimiento de este hombre enriqueció mi trabajo con una dimensión totalmente nueva.”— — Jirina Prekop, Si supieran cuánto los amo, pág. 12.
No es una frase de cortesía. Prekop llevaba entonces veinte años trabajando con familias, había desarrollado su propio método a partir del holding de Martha Welch, y tenía una reputación consolidada en el mundo germanoparlante. No necesitaba a nadie que le enseñara lo básico. Y sin embargo, algo en el trabajo de Hellinger le mostró una capa de la realidad familiar que su propia técnica, por sí sola, no alcanzaba a explicar.
El propio Hellinger dejó constancia de este encuentro en sus memorias. En Mi vida, mi obra, recuerda así el inicio de esa relación:
“Se generó una estrecha unión y también amistad con la psicóloga Jirina Prekop, quien en 1970 había llegado a Alemania desde Checoslovaquia. Ella trabajaba con la llamada terapia de contención. Más adelante ofrecimos algunos seminarios juntos en los cuales combinábamos esa forma de terapia con mi Constelación Familiar.”— Bert Hellinger, Mi vida, mi obra (pág. 122)
Dos versiones del mismo encuentro, escritas por separado, años después, sin que una influyera en la otra. Y ambas coinciden en lo esencial: no fue una colaboración cualquiera entre dos terapeutas que se caen bien. Fue el punto en el que dos formas distintas de mirar el dolor familiar —una desde el cuerpo, otra desde el sistema— se reconocieron mutuamente como necesarias.
Jirina Prekop: la psicóloga que nunca se conformó con tratar síntomas
Jirina Prekop nació en 1929 en Checoslovaquia. Llegó a Alemania en 1970 y se convirtió en la principal impulsora de la terapia de contención en Europa.
Su carácter lo define ella misma con precisión: “El problema en todo esto es mi tendencia a ver casi cualquier problema psicológico como un desafío para mi afán detectivesco. Sencillamente, yo no me puedo dar por satisfecha con tratar los síntomas. A mí me atraen las causas del síntoma. Con apasionada curiosidad tengo que indagar acerca del nacimiento del síntoma.”— Jirina Prekop, Si supieran cuánto los amo, pág. 11.
Esa curiosidad la llevó a descubrir que en la terapia de contención encontró un instrumento que puede sanar los vínculos dañados entre personas que pertenecen al mismo grupo familiar. Y se convirtió en la punta de lanza del movimiento de la terapia de contención en el mundo germanoparlante.
Pero había algo que todavía no podía explicar: ¿por qué algunos procesos de contención encallaban como barcos en la arena, a pesar de que tanto la madre como el hijo sentían un gran anhelo por renovar el amor? La respuesta llegó con Hellinger y las Constelaciones Familiares.
El origen del holding: Martha Welch y Niko Tinbergen
La terapia de contención no nació con Prekop. Ella misma lo reconoce con claridad.
Fue inventada por la Dra. Martha Welch en Estados Unidos, con el nombre de holding, para tratar a niños autistas. El biólogo y etólogo holandés Nikolaas “Niko” Tinbergen —Premio Nobel de Fisiología y Medicina en 1973 junto a Konrad Lorenz y Karl von Frisch por sus investigaciones sobre el comportamiento animal— la fundamentó científicamente como el medio más natural para restaurar vínculos dañados.
Tinbergen visitó en 1979 los centros de maternidad de Welch en Nueva York y Connecticut para observar la terapia en primera persona. Quedó convencido de que representaba un cambio de paradigma en el tratamiento del autismo. La colaboración entre ambos resultó en dos libros: Autistic Children: New Hope for a Cure (1983) y Holding Time de Welch (1988), publicados en numerosos idiomas.
Prekop adoptó el holding con gratitud y lo desarrolló con sus colegas hasta convertirlo en su propia terapia de contención.
Qué es la Terapia de Contención: el abrazo que no suelta
“El sentido de la terapia de contención es que dos personas que pertenecen al mismo grupo familiar y que tienen un vínculo tan dañado que es imposible restaurarlo verbalmente tengan la oportunidad de una confrontación emocional. Ésta se da en un estrecho abrazo. Los dos expresan su dolor de entraña a entraña, de corazón a corazón, cara a cara, durante el tiempo necesario para que vuelvan a sentir al otro y su amor pueda volver a fluir.” — Jirina Prekop, Si supieran cuánto los amo, págs. 18-19.
El abrazo se da casi siempre con las personas tendidas en el suelo. Uno yace de espaldas. El otro se acuesta sobre él y lo abraza; la cabeza de quien está abajo queda en el hueco del cuello del otro. Los dos tienen los ojos cerrados al principio.
La confrontación es acompañada de manera ininterrumpida por el terapeuta. El objetivo es expresar abiertamente todos los dolores. La rabia también puede expresarse, pero no conduce por sí sola a la resolución: “Sólo las lágrimas del duelo abren el dique para que fluya el amor. El proceso termina cuando ambas personas vuelven a sentir alegría por el vínculo y por su amor renovado.” — Jirina Prekop, Si supieran cuánto los amo, págs. 20.
La dificultad mayor reside en la disposición masiva a la huida. Cuando los sentimientos de aversión son más poderosos que el amor, el instinto dice: corre. Prekop lo formula con claridad: el ser humano debería ser capaz, apoyándose en su conciencia y en su responsabilidad por conservar las relaciones familiares, de superar esa tendencia a la fuga y comprometerse por lograr la reconciliación.
Las cuatro variantes de la contención
Con el tiempo, Prekop desarrolló cuatro variantes de la terapia de contención:
Para restaurar el vínculo emocional
Roto debido a nacimiento prematuro, cesárea, hospitalización u otras circunstancias de la fase más temprana de la vida del niño.
Entre madre e hijo o padre e hijo
Para solucionar conflictos acumulados en la relación. No solo con hijos pequeños, sino también con hijos adultos y sus padres ya mayores.
Entre los integrantes de una pareja
Para solucionar conflictos acumulados en la relación.
Como terapia de reconciliación para adultos con sus padres que no pueden estar presentes
Debido a su avanzada edad u otros motivos —incluso cuando los padres ya han muerto. En este caso la confrontación se da con ayuda de una visualización dirigida por el terapeuta y en un abrazo dado por un buen amigo o por la pareja.
Lo que Hellinger le reveló: los enredos sistémicos
Prekop practicaba la terapia de contención con entrega y resultados. Pero había casos que no entendía. Niños incontrolables con los mismos padres que sus hermanos bien educados. Madres que se comportaban de manera obcecadamente inconsecuente con un hijo concreto. Procesos de contención que encallaban sin que el amor pudiera fluir.
Cuando conoció a Hellinger y se adentró en las Constelaciones Familiares, encontró la respuesta que buscaba: muchos trastornos de conducta nacen de enredos sistémicos. Quienes los sufren parecen atrapados, forzados a repetir los sentimientos y el destino de alguien que fue excluido del sistema familiar.
“Tomé conciencia del orden existente en el sistema de la familia. Me di cuenta que ninguna educación podía funcionar, que toda terapia, incluyendo la contención, estaba condenada al fracaso o aun contraindicada mientras que no se hubiera hecho orden en la familia.” — Jirina Prekop, Si supieran cuánto los amo, págs. 23.
La Constelación Camiliar se convirtió entonces en condición indispensable antes de realizar el proceso de contención. Porque no es sino después de la constelación que queda claro en qué conflicto se encuentran los miembros individuales de la familia, en qué orden deben transcurrir los procesos y cuál es el tema para la confrontación de la crisis en la relación.
El caso de Marius: cómo se secuencian constelación y contención
Los padres dan como tema para la constelación las agresiones de su hijo Marius. Pero en la constelación aparece la abuela paterna —semiolvidada, que murió después del parto— y a la que su hijo, el padre de Marius, sigue de manera inconsciente. Esto le ocasiona conflictos con su padre y su madrastra de modo que, de adulto, no puede hacer frente a sus responsabilidades como esposo y padre.
El plan para la terapia de contención se estructura así: primero, el padre de Marius se reconcilia con su madre muerta a través de la visualización. Entre tanto, se ha invitado al abuelo de Marius para que se reencontrara con su hijo. Solo ahora, fortalecido, puede confrontarse con su esposa en una contención de pareja. Posiblemente ya no sea necesaria la contención de Marius.
La secuencia es clara: primero el orden sistémico, luego la restauración del vínculo corporal.
Los talleres conjuntos de 1995
En el otoño de 1995, Hellinger y Prekop organizaron dos talleres compartidos de tres días cada uno para niños con problemas de conducta y sus familias. Por primera vez en los talleres de Hellinger, se invitó a los niños. Estuvieron presentes durante las constelaciones y Hellinger los colocó, lleno de empatía, en la imagen de la solución.
Muchos psicoterapeutas infantiles aprovecharon la oportunidad. Pero también muchos terapeutas de contención participaron para aprender el manejo de las Constelaciones Familiares.
Tras un período de año y medio se les preguntó a las familias qué efectos a largo plazo se habían presentado. Las respuestas fueron casi siempre esperanzadoras. Así surgió la idea del libro Si supieran cuánto los amo.
La perspectiva sistémica confirmó lo que Prekop ya intuía
La insistencia intuitiva de Prekop de que el coraje de un niño hacia su padre o su madre solo debía expresarse mientras estuviera siendo contenido en sus brazos —para que el coraje se transformara ahí mismo de nuevo en respeto y amor— fue confirmada por las experiencias sistémicas de Hellinger.
Lo que ella había hecho por intuición, él lo fundamentó con la comprensión sistémica. De su libro El orden en el amor toma Prekop esta cita: “He visto que las personas que son alentadas en terapia a decirles a sus padres que están furiosas con ellos, …después se castigan tremendamente por ello. El alma de un hijo no admite que se desprecie a los padres.” — Jirina Prekop, Si supieran cuánto los amo, pág. 23, citando a Hellinger de El orden en el amor.
Dos formas distintas de llegar a la misma verdad.
Lo que Prekop intuyó desde el cuerpo hace décadas, la neurociencia del apego lo confirma hoy: el contacto sostenido regula el sistema nervioso y restaura el vínculo.
Una técnica que exige acompañamiento profesional
En el marco en el que la entendemos y practicamos, la contención se da siempre entre adultos, o entre padres e hijos adultos, con consentimiento explícito y bajo el acompañamiento constante de un terapeuta formado. No es una técnica de sujeción ni de corrección de conducta: es un proceso de reconciliación consentido, con un objetivo claro y un final definido cuando el vínculo vuelve a fluir.
Detrás del enojo y la rabia casi siempre hay un dolor de separación mucho más profundo. Por eso se requiere la contención: no para reprimir esa rabia ni para imponerse sobre ella, sino para sostenerla el tiempo suficiente —siempre con consentimiento y acompañamiento— hasta que pueda transformarse de nuevo en cercanía.
Jirina Prekop falleció el 7 de septiembre de 2020, en Praga, tras una vida dedicada a divulgar y perfeccionar su trabajo con el vínculo. Sus libros fueron traducidos a 24 idiomas, y en español pueden encontrarse al menos cinco títulos suyos: Si supieran cuánto los amo (con Bert Hellinger), El pequeño tirano, El primogénito, Pautas para los padres de hoy y El abrazo que lleva al amor. Cada uno aborda, desde un ángulo distinto, la misma convicción que sostuvo toda su obra: que el vínculo roto se repara en el cuerpo, no solo en la palabra.
La síntesis de Zēntrum: el cuerpo como última frontera
En Zēntrum Madrid, nuestra experiencia confirma la intuición de Prekop: el abrazo es donde la comprensión sistémica aterriza en el cuerpo. La constelación propone ordenar el sistema; la contención permite que ese nuevo orden se asiente físicamente. Y el orden importa: sin él, el abrazo se queda en emoción. Con él, la reconciliación deja huella en lugar de disolverse en el dramatismo.
Nos formamos en su enfoque a través de una discípula que la acompañaba, y tuvimos además la fortuna de vivir el último módulo de esa formación con la propia Jirina Prekop en Madrid, en febrero de 2013 — su único taller en España.
Puedes explorar nuestra Certificación en Constelaciones Familiares. La Terapia de Contención y las Constelaciones Familiares comparten una convicción fundamental: los vínculos se rompen y se restauran en el cuerpo. Llevamos desde 2008 trabajando desde esa comprensión, honrando la herencia de quienes, como Prekop y Hellinger, tuvieron el valor de llevar la terapia al lugar donde el dolor realmente vive.
El mapa completo: las corrientes que dieron forma al enfoque sistémico
Nadie llega a una idea así de golpe. El enfoque sistémico es el resultado de un recorrido de décadas, en el que Hellinger fue estudiando corrientes muy distintas entre sí — y de cada una se quedó con algo concreto, algo que hoy sigue vivo en las Constelaciones Familiares. Este es el mapa completo de esas fuentes.
- Quién fue Bert Hellinger: biografía, obra y legado
El origen de todo: la trayectoria de un hombre que transformó la comprensión de los sistemas familiares. - Los zulúes y las Constelaciones Familiares
Cómo el encuentro con la cultura zulú en África cambió la mirada de Hellinger sobre los sistemas. - La dinámica de grupos en Hellinger
El aprendizaje fundamental antes de las constelaciones: observar al grupo como un ser vivo. - El psicoanálisis y Hellinger
El rigor de Freud, la resistencia y la profundidad del inconsciente. - La Terapia Gestalt en Hellinger
La presencia y el aquí y ahora: el encuentro con Ruth Cohn y Fritz Perls. - La Terapia Familiar Sistémica en Hellinger
La familia como sistema: cuando el todo es más que la suma de sus partes. - El Análisis Transaccional y Hellinger
Los guiones de vida y las lealtades inconscientes: el puente hacia los enredos sistémicos. - El Grito Primal y Hellinger
Janov y el cuerpo como memoria: lo que las constelaciones heredaron del trabajo corporal. - La hipnoterapia y Hellinger
Erickson y el lenguaje indirecto: cómo acceder a lo que la mente consciente no puede ver. - Stanley Keleman y la Psicología Formativa
La frase que reconcilió a Hellinger con su padre. - Frank Farrelly y la Terapia Provocativa
El humor y la confrontación como herramientas de cambio sistémico. - Jacob Levy Moreno y el Psicodrama
El escenario, los roles y el campo: los ancestros directos del trabajo con representantes. - Jirina Prekop y la Terapia de Contención
El vínculo primario y el abrazo como acto sistémico de reconocimiento.
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Preguntas frecuentes sobre Terapia de Contención y constelaciones familiares
¿Qué es la Terapia de Contención?
La Terapia de Contención es un método terapéutico desarrollado por Jirina Prekop a partir del holding de la Dra. Martha Welch. Consiste en un abrazo sostenido entre dos personas del mismo sistema familiar durante el cual se expresan todos los dolores acumulados hasta que el amor puede volver a fluir. Fue fundamentada científicamente por el etólogo Niko Tinbergen, Premio Nobel en 1973.
¿Quién fue Jirina Prekop?
Jirina Prekop (1929) es una psicóloga nacida en Checoslovaquia que llegó a Alemania en 1970 y se convirtió en la principal impulsora de la terapia de contención en Europa. Escribió Si supieran cuánto los amojunto a Bert Hellinger, a quien conoció en 1990 y considera responsable de haber enriquecido su trabajo con la dimensión sistémica.
¿Por qué la constelación familiar se convirtió en condición previa a la contención?
Porque Hellinger le mostró que muchos procesos de contención encallaban no por falta de amor ni de técnica, sino porque había un enredo sistémico no resuelto. Hasta que ese enredo no se hace visible y se ordena a través de la constelación, ninguna terapia puede llegar al fondo del problema.
¿Cómo se complementan contención y constelaciones?
Lo sistémico es patriarcal —cabeza y corazón—, la contención es matriarcal —estómago y corazón—. Ambas se encuentran en el corazón. Las constelaciones ordenan el sistema desde la comprensión. La contención restaura el vínculo desde el cuerpo.
¿Quién fue Niko Tinbergen y qué relación tiene con la terapia de contención?
Nikolaas Tinbergen (1907–1988) fue un etólogo holandés que compartió el Premio Nobel de Fisiología y Medicina en 1973. En los últimos años de su vida fundamentó científicamente el holding de Martha Welch como el medio más natural para restaurar vínculos dañados, estableciendo así la base científica de lo que Prekop desarrollaría en Europa.
¿Qué es el libro Si supieran cuánto los amo?
Es un libro escrito conjuntamente por Jirina Prekop y Bert Hellinger que documenta dos talleres conjuntos realizados en 1995 con niños con problemas de conducta y sus familias. Combina la perspectiva sistémica de las constelaciones con la terapia de contención. Prekop concede en él la primacía absoluta a Hellinger como homenaje y muestra de su aprecio.
Referencias y enlaces de interés
Sobre Jirina Prekop y la Terapia de Contención
Fuentes
- Jirina Prekop y Bert Hellinger, Si supieran cuánto los amo (págs. 11–26)
- Bert Hellinger, Mi vida, mi obra (pág. 122)
